Capilla de Ávila Instituto Cultural Helénico

Conjunto articulado reconstruido

San Ángel Inn

Trasplantada a la Ciudad de México, sus elementos remiten a la Edad Media: un claustro románico del siglo XII, una capilla gótica del siglo XIV y el marco de una puerta barroca del siglo XVII. Los dos primeros provenientes de Ávila, España, y el tercero de Guanajuato.
Entre 1925 y 26 el coleccionista William Randolph Hearst encontró la capilla y el claustro en ruinas en la comunidad de Ávila en España. El magnate y amante del arte organizó el desmonte piedra por piedra, lo empacó y lo mandó a Nueva York.

A causa de una epidemia de fiebre aftosa en España, el cargamento fue puesto en cuarentena por 30 meses, y Hearst fue alcanzado por la crisis económica de 1929, por lo que las piedras medievales quedaron en una bodega por dos décadas. En 1951, después de su muerte, fueron puestas en venta por sus herederos.
En 1953, Nicolás González Jáuregui, empresario y coleccionista, visitaba Nueva York y compró el lote para traerlo a la Ciudad de México y reconstruirlo en su propiedad que fue parte de la Hacienda de Guadalupe en San Ángel.
En el interior de la capilla además se cuenta con una colección de estatuas de piedra de los siglos XII a XIV, así como pinturas atribuidas a Tintoretto, Tiziano y Murilllo; también vitrales franceses y españoles y gobelinos flamencos y franceses.

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